lunes, 23 de junio de 2014

ORIENTACIONES PARA ESTIMULAR LA LECTURA: EDADES TEMPRANAS

     La lectura es una herramienta y un forma de aprendizaje básico para la escuela y para toda nuestra vida, a parte de llegar a ser un gran pasatiempo personal. La comprensión lectora como parte del proceso de lectura es uno de los principales objetivos del proceso de enseñanza-aprendizaje para un mejor rendimiento académico.
     Según algunos estudios, el periodo en el que avanza más rápido la adquisición de vocabulario y comprensión lectora de un niñ@, es entre los 6 y los 13 años; a partir de entonces, aquellos que hayan alcanzado una buena comprensión lectora, evolucionarán mejor y más rápido que los que tengan un nivel medio-bajo o bajo.
     Como docentes y desde dentro del cole, intentamos motivar y desarrollar esta actitud y capacidad, pero en casa también se debe y puede llevar a cabo que los niños y niñas adquieran este hábito y estimulación por la lectura.
      Muchos padres, se quejan de lo poco que leen sus hijos y de su desmotivación por leer. ¿Qué podemos hacer? Aportamos aquí algunas soluciones:
     La edad más provechosa para iniciar la estimulación por la lectura es a partir de los 4 años y es aquí donde los padres tienen un papel muy importante, por el hecho de mostrar contacto afectivo y jugar con el mundo de los cuentos, uno de los grandes acercamientos de los niños con los libros y la lectura (el niño ve a papá o mamá contar un cuento que sale de unas hojas con dibujos y letras).
     En la actualidad, la televisión, los videojuegos..., restan importancia a este elemento tan motivador como es el cuento, que no debe perderse jamás.
     Al leer el cuento, debemos mostrar al niño lo que estamos leyendo y viendo, guiar con el dedo las palabras para que el niño sea consciente del proceso lector de su progenitor e identifique los sonidos con las letras. Se puede aprovechar las rimas, frases, estribillos para este propósito, ya que son fáciles de recordar y el niño al repetir verá crecer sus ganas por leer.
     Se puede alternar los libros de imágenes y letra, con aquellos de solo imágenes o solo letras y aprovechar así la imaginación de ambos, bien para describir lo que pasa a partir de una imagen o bien para a partir de un texto, dibujar lo que ocurre.
     Si el niño puede ya leer, se le buscará una lectura adecuada a su ritmo y nivel, para que pueda seguirlo en parte el solito o solita. También se guiará su dedo a las ilustraciones, cuando se relacione lo que se está leyendo, para que, como hemos mencionado, el niño tome parte activa y se involucre en la lectura.
     Se recomienda que esto se haga al menos entre 15 y 20 minutos, durante cuatro veces por semana.
     En definitiva lo que intentaremos conseguir en estas edades tempranas, es que los niños y niñas se acostumbren al placer de lo cuentos y demanden esta activad y por otro lado, que el niño sea capaz de leer para el solo poder disfrutar de sus cuentos e historias favoritas y no depender de un adulto.




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