jueves, 10 de julio de 2014

EL PASO A SECUNDARIA


    Nuevos profesores y compañeros, un horario más amplio y mayores exigencias académicas son algunos de los cambios a los que se deben enfrentar los alumnos que cada año comienzan la etapa de Educación Secundaria Obligatoria, unos cambios que además se dan en un momento clave del desarrollo psíquico y físico del estudiante: la entrada en la adolescencia. 
     Durante esta etapa, más que en ninguna otra, es fundamental el apoyo y colaboración de las familias para contribuir al éxito escolar de sus hijos.
     El alumno se incorpora a la Educación Secundaria Obligatoria en el año natural en que cumple 12-13 años. Estructurada en cuatro cursos, la finalidad de la ESO consiste en lograr que el alumnado adquiera unos conocimientos humanísticos, artísticos, científicos y tecnológicos, que desarrollen y consoliden unos buenos hábitos de estudio y de trabajo, prepararles para su incorporación a estudios superiores y para su inserción laboral y social.
     Después de toda una etapa en el mismo centro educativo, con los mismos profesores y compañeros, sintiéndose además durante el último año en la situación privilegiada que supone ser considerados los "mayores" del colegio, los alumnos que comienzan la ESO pasan a ser unos desconocidos en un nuevo lugar, vuelven a ser los "pequeños" y deben convivir con estudiantes de hasta 18 años, todo un reto para niñ@s de sólo 12 años, que deberán adaptarse de la mejor manera posible a los principales cambios que conlleva esta nueva etapa educativa y que podríamos clasificar de la siguiente manera:
  • Cambio de centro escolar: mientras que las etapas de Infantil y Primaria se imparten en los Centros de Educación Infantil y Primaria,  la ESO se imparte en los Institutos de Educación Secundaria. Este cambio conlleva una mayor libertad de movimientos al alumno, ya que el control del profesorado no es tanto como en Primaria, dándole mayor independencia al estudiante.
  • Cambio de profesores y compañeros:  nuevos profesores (y donde antes sólo trabajaban con dos o tres profesores, ahora trabajarán con más a la vez) y nuevos compañeros de clase.
  • Cambios académicos: aumenta el número de asignaturas a estudiar, así como una ampliación del horario con más horas de clase. Además, hay que tener en cuenta que el nivel de trabajo y el rendimiento del estudiante deberá ser más intenso que en Primaria.
     Que el alumno se adapte correctamente a estos cambios puede ser determinante en el éxito o fracaso escolar durante esta etapa educativa y en el posterior paso a niveles superiores. Por eso, el papel de las familias durante el primer año de Secundaria no debe estar relegado a la mera observación, sino que debe ser participativo y activo, para que facilite su adaptación e integración tanto social como académica. 
     Algunos consejos útiles para llevar a cabo un tránsito correcto, podrían ser:
  1. Elaborar un horario de estudio
  2. Hablar sobre los estudios y el instituto
  3. Mantener contacto con el tutor
  4. Controlar el tiempo de dedicación a Internet, móvil...
  5. Establecer contratos si es necesario para premiar con algún privilegio el cumplimiento de los deberes escolares
  6. Estar informado de su círculo de amigos. El paso a Secundaria es un momento en el que se estableen nuevas relaciones, que no siempre son positivas
  7. Elogiar y animar a su hijo y ante el fracaso, dialogar
  8. Estar atento a cambios de humor, nerviosismo, costumbres pueden ser una señal de alerta. En estos casos hay que abordar el tema con el hijo, solicitar información a los profesores y si hiciera falta, pedir ayuda al orientador del instituto, recordad que es una etapa de evolución complicada con unos cambios bruscos en todos los sentidos


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