viernes, 9 de septiembre de 2016

VUELTA AL COLE, HAY QUE DORMIR BIEN

Se acabaron las vacaciones y la vuelta al cole y a la rutina de trabajo de los peques está ya en marcha. Seguro que durante las vacaciones, hemos dejado que se levanten y que se vayan a la cama más tarde de lo que durante el resto del año, cuando hay cole, les permitimos.



La manera de volver a coger esa rutina de hábito de sueño antes de comenzar el colegio, se debe realizar de manera paulatina, para que, una vez que llegue el día de incorporación a las clases, ya tengan establecidos esos horarios de madrugar un poquito más e ir a la cama antes.

Como sabemos, el sueño les ayuda a crecer fuertes y sanos. Ayuda a funcionar mejor y ser menos propensos a problemas de comportamiento e irritabilidad.



Cada niño es diferente y el número de horas de sueño que necesita varía:

Para ello, podemos establecer una serie de pautas, que se ajusten a sus edades:
  • Fijar una hora específica para dormir, avisando debidamente a su hijo(a) media hora antes y 10 minutos antes de la hora acordada.
  • Incluya un período de tranquilidad de unos treinta minutos antes de la hora de dormir.
  • Establezca horas fijas para irse a acostar, levantase y tomar siestas.
  • Mantenga horas de juego y horas de comer consistentes.
  • Evite los estimulantes como la cafeína, cuando se aproxime la hora de dormir.
  • La habitación debe ser tranquila, acogedora y favorable para el sueño.
  • Utilice la cama solamente para dormir— no para jugar o para ver la televisión.
  • Limite las comidas y bebidas antes de la hora de acostarse.
  • Permita que su hijo(a) escoja con qué pijamas quiere dormir, qué muñeco de peluche necesita llevarse a la cama, etc.
  • Podemos escuchar música lenta y agradable antes de dormir.
La presencia en la habitación del niño, de un adulto, cada vez que éste se despierta intensifica esa necesidad para volver a dormirse. Hasta los bebés que se cargan al hombro cada vez que se despiertan aprenden rápidamente a no volver a dormirse por sí mismos. Claro que hay ocasiones cuando la asistencia y el cuidado no deben negarse. Es importante que el niño reciba un mensaje claro y consistente de que la expectativa es de que se duerma sin ayuda, eso sí, hay que acostar o mandar a la cama cariñosamente para reafirmar una sensación de seguridad.

En caso de que tengan problemas por alguna pesadilla, algún otro problema que impida en momentos concretos dormir (nervios, se despierte por algún ruído, etc) puede ayudarle el tener un "estuche para la noche" que puede colocar cerca de la cama del niño/a para cuando sea difícil dormir. Ese estuche puede incluir una linterna, un libro favorito, un disco de música que pueda escuchar.  Los objetos como los muñecos de peluche y las mantas también pueden ayudarle a que se sienta más seguro. 

Obvio que si estos trastornos son constantes, habrá que acudir al pediatra para encontrar una solución a los mismos.

fuente: http://www.sleepforkids.org
            http://kidshealth.org

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