domingo, 9 de octubre de 2016

OTORGAR RESPONSABILIDADES



Desde los dos años, los niños pueden participar en los quehaceres domésticos.  El hogar es la primera escuela, y los padres, los primeros maestros. Dividiendo las tareas entre toda la familia, no solo se logrará más orden y limpieza, sino otra serie de beneficios que repercutirán directamente en ellos:

 ● Aprenden a ser responsables. Al tener que cumplir con una tarea antes de poder jugar, por ejemplo, entendiendo así el valor de la responsabilidad y el manejo del tiempo.

● Se favorece la creatividad. Al darle una tarea al niñ@, se debe mostrar cómo realizarla. Luego, puedes animarl@ a buscar su propia forma de hacer esa tarea, contribuyendo al desarrollo de su creatividad e independencia.

● Se ejercita la iniciativa propia. Después de un tiempo, no deberás recordarles lo que deben hacer, ¡porque lo harán sin que se lo digas! Así, irán ejercitando la iniciativa propia, una característica que los ayudará a enfrentar futuros desafíos.

Las responsabilidades que se le asigne a los niños y niñas deberán adaptarse a su edad. Algunas ideas para utilizarlas como guía, siempre teniendo en cuenta las necesidades y nivel de desarrollo de cada pequeño podrían ser:

  • 2 a 3 años: Pueden ayudar a guardar sus juguetes, a llenar el plato de comida de la mascota, a poner la ropa sucia dentro del cesto, a limpiar algún derrame, a apilar los libros y las revistas.
  • 4 a 5 años: Ayudar a hacer su cama, vaciar la basura, poner la mesa y recoger su plato al terminar, preparar su propio bol de cereales, preparar bocadillos simples, vestirse con ayuda.
  • 6 a 7 años: Ordenar la ropa que sale de la lavadora, barrer con cuidado, cocinar con un adulto, mantener su habitación ordenada, administrar su paga, vestirse solos, reciclar la basura.
  • 8 a 9 años: A esta edad pueden guardar las compras, guardar su ropa limpia, coser botones, preparar su propio desayuno, pelar vegetales, fregar el suelo y pasear a su mascota.
  • 10 años o más: Puede ayudar a doblar la ropa limpia, limpiar el baño, cuidar de algún hermano pequeño siempre que haya un adulto en el hogar, limpiar la cocina, ir a comprar el pan.

Se insiste en que no existe una guía perfecta que confirme que a determinada edad se tienen que realizar ciertas tareas. Depende de muchas variables: maduración del niño, conocimientos, educación de los padres, entorno en el que vive, si es hijo único, el menor de varios hermanos... lo que sí está claro es que hay que otorgarles ciertas responsabilidades en casa que favorezcan su autonomía personal respecto a su ropa, su habitación, etc., y a su contribución familiar de ayudar a hacer la compra, la cena, lavar el coche, etc.

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